Las promociones, descuentos y demás medidas adoptadas por los supermercados para favorecer el consumo en un entorno recesivo, son contrarrestadas por subas de impuestos municipales y provinciales que terminarán impactando sobre los precios.

En un contexto recesivo, en el que las ventas registran siete meses de caídas consecutivas, la creciente presión impositiva se transforma en un problema de dimensiones críticas. «La Asociación de Supermercados Unidos (ASU) contempla con preocupación y alarma el incremento que a nivel de tributos provinciales y municipales se está dando en los últimos meses», expresaron desde la mencionada institución a través de un reciente comunicado. «Tenemos un ejemplo palmario de ello en Lanús, Provincia de Buenos Aires, donde la Tasa de Seguridad e Higiene ha pasado injustificadamente a tributar con una alícuota del 6% de la facturación», agregaron. «Medidas como la que ejemplificamos inciden directamente en los precios y licúan los esfuerzos fiscales del Gobierno Nacional en cuanto a la baja de impuestos y aranceles, resultando con ello perjuicio para todos los ciudadanos y la economía diaria de todos los argentinos».

En diálogo con Revista Punto de Venta, Juan Vasco Martínez, Director Ejecutivo de ASU, señaló que en el caso de Lanús, la alícuota no solo es mayor que la tasa de Ingresos Brutos sino que al sumarse a ella, implica una imposición del 11% sobre el ticket para provincias y municipios, a lo que luego se agrega la tasa de IVA, que se reparte entre Nación y las provincias.

Pero la preocupación y la alarma exceden largamente el caso de Lanús. El municipio bonaerense de Pilar, precisó Vasco Martínez, tiene una Tasa de Seguridad e Higiene del 4,5%, y Luján, por su parte, tiene una del 4,2%, pero a eso suma una «tasa ambiental» del 1,5%.

Esa tasa ambiental es un curioso fenómeno que también cobran otros municipios. En el caso bonaerense, señaló el Director Ejecutivo de ASU, la legislación provincial establece que los supermercados, como generadores de «residuos voluminosos», tienen que asumir ciertas obligaciones. «Pero en Lujan vuelven a cobrar una tasa por el mismo concepto», explicó. Algo similar ocurre en Hurlingham, que aplica una tasa del 4,5%.

(Puede continuar leyendo esta nota en la Edición Digital de Revista Punto de Venta N° 343).