“Los nuevos códigos 2D basados en estándares globales, como los que impulsa GS1, inauguran una nueva era para todos los actores de la cadena comercial”.

Por Gabriel Melchior, Gerente de Comunicación y Marketing de GS1 Argentina.

El código de barras forma parte de la vida cotidiana desde hace décadas. Está en los alimentos, medicamentos, productos de limpieza, indumentaria, electrodomésticos y prácticamente en todo lo que compramos. Lo vemos todos los días, aunque muchas veces no reparemos en ellos. Su impacto fue enorme: permitió identificar productos de forma única, agilizar operaciones comerciales, ordenar stocks, mejorar procesos logísticos y construir un lenguaje común entre fabricantes, distribuidores, comercios y consumidores.

Pero el mercado cambió. Y los productos también empiezan a necesitar nuevas formas de contar quiénes son, de dónde vienen y qué información tienen para ofrecer.

En ese contexto, GS1 impulsa una nueva etapa: la evolución del código de barras tradicional hacia códigos 2D basados en estándares globales, como QR Codes powered by GS1 y GS1 DataMatrix. Estos nuevos códigos conectan al producto físico con información digital confiable, actualizada y útil para distintos actores de la cadena.

No se trata únicamente de reemplazar una imagen por otra, sino de abrir la posibilidad de que cada producto pueda brindar más información y responder mejor a las nuevas demandas del mercado. Para una persona que escanea un producto, esto puede significar acceder a datos sobre su origen, vencimiento, ingredientes, certificaciones, instrucciones de uso, información nutricional, reciclabilidad o alertas relevantes. En los medicamentos o productos de salud, también puede facilitar el acceso a información crítica para pacientes, profesionales y sistemas de control.

Para las empresas, el valor está en poder gestionar mejor sus datos, mejorar la trazabilidad, reducir errores, optimizar procesos, cumplir con nuevas exigencias y fortalecer la relación con consumidores, retailers, distribuidores y organismos reguladores.

La clave es en entender que no todos los QR son iguales. Un QR común puede dirigir a una página web. Un QR powered by GS1, en cambio, se apoya en estándares globales de identificación que permiten conectar cada producto con datos confiables y consistentes. Esa diferencia es central en un mundo donde la información circula cada vez más rápido, pero no siempre con la misma calidad.

Esta evolución también apunta a un tema clave: la calidad de los datos. El código visible en el envase es solo una parte de la historia. Lo verdaderamente importante es la información que hay detrás, cómo se estructura, cómo se actualiza y cómo puede ser compartida entre distintos sistemas y actores de manera segura y eficiente.

GS1, organización global detrás de los estándares más utilizados para identificar productos, viene acompañando este cambio a nivel internacional. Desde GS1 Argentina, el desafío es acercar esta transición a las empresas locales, ayudarlas a comprender qué implica, cómo prepararse y qué oportunidades abre para cada industria.

Esto no significa que el código de barras tradicional desaparezca de un día para el otro. Se trata de una transición progresiva hacia un nuevo escenario, donde los productos no solo puedan ser identificados, sino también conectados con más información, más servicios y más valor.

Este cambio impacta en sectores muy diversos: consumo masivo, retail, logística, salud, alimentos, pequeñas y medianas empresas, industria y comercio. En todos los casos, el punto en común es el mismo: la necesidad de contar con datos más confiables para tomar mejores decisiones.

(Puede continuar leyendo esta nota en la Edición Digital de Revista Punto de Venta N° 364).