El desarrollo profesional asentado sobre roles fijos y trayectorias predecibles llegó a su fin. El último informe del Foro Económico Mundial anticipa las nuevas tendencias.

Al analizar las razones por las cuales la comunicación estratégica falla, surge que los errores no son provocados por falta de ideas ni por ausencia de tecnología. Los problemas surgen cuando las organizaciones intentan interpretar un entorno radicalmente nuevo sin haber de­sarrollado las habilidades humanas necesarias para hacerlo.

En 2026, el verdadero cuello de botella no está en las plataformas ni en los mensajes, sino en las personas que deben leer la cultura, procesar datos y tomar decisiones en tiempo real. Las empresas no adquieren esas capacidades por decreto: las adquieren cuando invierten de forma consistente en el desarrollo de su talento. “Los equipos que no aprenden al ritmo de la cultura y la tecnología quedan rápidamente fuera de la conversación, aunque tengan talento y experiencia”, explica Carla Mucharraz, Directora de Talento Humano de another para México, LATAM y Estados Unidos.

En su opinión, durante años, el desarrollo profesional se estructuró alrededor de roles fijos y trayectorias predecibles. La especialización profunda funcionaba en contextos estables, pero empieza a mostrar límites en un entorno donde la inteligencia artificial, los datos y las dinámicas culturales evolucionan de manera simultánea. Hoy, quienes trabajan en comunicación necesitan combinar criterio cultural, comprensión tecnológica y capacidad analítica, habilidades que no se improvisan y que requieren aprendizaje continuo.

Este cambio tiene un respaldo estructural. El Informe sobre el futuro del trabajo (Future of Jobs Report) 2025 del Foro Económico Mundial, señala que una proporción significativa de las habilidades laborales actuales se transformará en los próximos años, impulsada por la adopción acelerada de tecnologías como la inteligencia artificial. La empleabilidad y la vigencia profesional ya no dependen únicamente del rol que se ocupa, sino de la capacidad de las personas para actualizar y ampliar sus habilidades a lo largo del tiempo, algo que solo es posible cuando las organizaciones crean las condiciones para hacerlo.

(Puede continuar leyendo esta nota en la Edición Digital de Revista Punto de Venta N° 360).