“Los archivos de la Encuesta de Supermercados y Autoservicios Mayoristas del INDEC nos permiten trazar la curva de la decadencia de la última década y entender el presente”.
Por Daniel Perman, especialista en insights para el consumo masivo.
La esperanza es, a menudo, una mala consejera en economía, y fatal en la gestión comercial. Durante el último trimestre de 2025, gran parte del C-Level de las empresas de consumo masivo en Argentina operó bajo la hipótesis del “rebote inminente”. La teoría, repetida en powerpoints corporativos y reuniones de directorio, era seductora: con la inflación anual convergiendo al 31,4% (dato final INDEC 2025) y los salarios registrados comenzando a ganar terreno en términos reales, el poder de compra se reconstituiría por gravedad y el volumen de ventas regresaría naturalmente a las góndolas a partir de enero.
Sin embargo, la publicación del informe “Encuesta de tendencia de negocios: expectativas enero-marzo 2026” del INDEC ha caído como un balde de agua helada sobre esas proyecciones. No hubo rebote en “V”, ni siquiera una “U” suave de recuperación. Lo que muestran los monitores oficiales y privados es una “L”: una caída abrupta seguida de un estancamiento en el fondo del pozo.
Este escenario ha forzado un “choque de realidad”. Al cruzar los datos actuales (caída del 2,8% en Supermercados y del 8,3% en mayoristas en noviembre) con la serie histórica 2017-2022, queda en evidencia que no estamos ante una crisis cíclica más. Estamos presenciando un ajuste estructural del patrón de consumo argentino, una mutación genética del mercado que deja atrás la “década perdida” para entrar en la “era de la austeridad forzosa”.
Para entender la gravedad del escenario 2026, es imperativo mirar el espejo retrovisor. Los archivos históricos de la Encuesta de Supermercados y Autoservicios Mayoristas nos permiten trazar la curva de la decadencia de la última década.
(Puede continuar leyendo esta nota en la Edición Digital de Revista Punto de Venta N° 360).












