El relevamiento mensual de la consultora Scentia muestra que las ventas de consumo masivo crecieron 2% en julio, aunque con una marcada disparidad entre canales y regiones del país.

El monitoreo de alcance nacional que realiza mensualmente la consultora Scentia, reveló, en su edición de julio, que el consumo masivo mantiene una tendencia positiva. En este caso, el alza, medida en unidades, fue del 2%. Y si se toma el acumulado anual, se llega a un 4% de crecimiento.

Pero esos datos, aislados, corren el riesgo de generar un falso optimismo, ya que no dan cuenta de la totalidad de la situación.

Es por eso que, al analizar el mapa integral del consumo masivo, se encuentran caídas en los comercios de barrio, mientras que a la vez se registran alzas en los hipermercados. «La situación entre canales fue diferente. Los autoservicios, luego de varios meses con variaciones positivas, arrojaron una caída de 3,2%», explica Osvaldo Del Río, Director de Scentia. Hay que considerar que esto ocurre incluso comparándose con una base negativa de 2021.

Diferente fue el caso de las cadenas de supermercados. Las mismas tuvieron una recuperación de casi 8%. «Lo relevante no es solamente ese salto en las ventas, sino que la comparación se realiza sobre una base elevada. En julio del año pasado, las ventas de los supermercados habían crecido 5,5% versus julio de 2020», analizó Del Río.

Este incremento podría explicarse en parte por la diferencia de precios entre estos canales (las cadenas de supermercados, con toda su batería de promociones, siguen ofreciendo los mejores precios). Según datos de Scentia, desde abril de 2020 se produjo un quiebre en la velocidad de separación de precios entre canales. Y esa situación generó una brecha que actualmente es de 25%.

Si bien se trata de situaciones multicausales, el alza en las ventas de los supermercados, podría explicarse también por la tendencia de los consumidores a comprar productos anticipadamente para ganarle a la inflación (lo que se conoce como efecto stockeo). Las categorías de primera necesidad y las que permiten almacenar los productos largo tiempo, fueron las más beneficiadas por esta tendencia. «Entendemos que esto guarda relación con la necesidad de la gente de cuidar su dinero ante un proceso de incremento de precios que no se detiene», afirma Del Río.

Eso se tradujo en un aumento del volumen vendido en las grandes superficies de aceites (59%); café (38%); arroz (30%), lavandinas (26%); pastas secas (25%), yerba (23%); azúcar (18%) y jabón para la ropa (17%), entre otros.

Otro rasgo destacable del consumo masivo en julio fue la mayor demanda que se contabilizó en el interior del país respecto de las ventas en el AMBA. El promedio del 2% de alza se explicó por una suba del 1,1% en esta última zona y del 2,6% en las bocas de expendio ubicadas en el resto del país.

(Puede continuar leyendo esta nota en la Edición Digital de Revista Punto de Venta N° 318).