El home office es un nuevo paradigma que la pandemia nos dejó, en donde ya no se plantea como un beneficio que ofrecen las empresas, sino como una modalidad cuasi imprescindible para algunos trabajadores. “El 88% de los talentos argentinos considera que si su empresa no tiene una cultura favorable al work-life balance buscaría otro trabajo”, opina Federico Barni, CEO de Jobint, la empresa madre de Bumeran, que hizo un informe sobre Work-Life Balance que involucró a 1.016 personas de Argentina, 830 de Chile, 1.288 de Ecuador, 942 de Panamá y 1.021 de Perú.

Según la Dra. Nora Inés Rubbini, investigadora de la Universidad Nacional de La Plata, el teletrabajo puede generar riesgos que afectan tanto la mente como el cuerpo. La sobrecarga (o incluso la falta de tareas) altera los ritmos biológicos, provoca estrés y fatiga mental, y en algunos casos puede derivar en adicción al trabajo.

El psicólogo Alexis Alderete agrega que, aunque muchos valoran la libertad del home office, esta modalidad también incrementa la ansiedad y la dificultad para desconectarse, afectando el equilibrio emocional de parte del personal.