“El entorno del comercio masivo ha enterrado la concepción de un consumidor nacional promedio, para consolidarse como un mapa de tres realidades socioeconómicas paralelas, que operan de forma desconectada”.
Por Daniel Perman, especialista en insights para el consumo masivo.
El desempeño del mercado de bienes de alta rotación (FMCG) expone el agotamiento de los modelos tradicionales de comercialización masiva. Los registros auditados por Scentia confirman que el consumo masivo acumula una contracción acumulada del 2,9% al cierre de julio de 2026, consolidando una trayectoria recesiva que echó por tierra las proyecciones de un rebote en “V” o “U”. Al evaluar la serie histórica, el volumen físico de ventas se ubica en 91 puntos respecto al índice base de 100 establecido en 2017, reflejando que la sociedad argentina ha perdido casi un 10% de su capacidad real de consumo per cápita en los últimos nueve años.
Esta parálisis responde a que el mercado habita una recuperación en forma de “L”: un estancamiento provocado por la recesión de hoja de balance de los hogares. A pesar de que la inflación general exhibe una desaceleración hacia marcas del 1,9% mensual y un 33,5% acumulado interanual, el poder de compra real permanece condicionado por el peso de la deuda acumulada y el sinceramiento de las tarifas de servicios públicos.
En la mediana del Ingreso Per Cápita Familiar del INDEC, la mitad de la población urbana sobrevive con menos de 450.000 pesos mensuales por integrante.
(Puede continuar leyendo esta nota en la Edición Digital de Revista Punto de Venta N° 367).













