A través de su estándar de trazabilidad y la Certificación GTC (Global Traceability Conformance) GS1 Argentina ofrece alternativas insuperables tanto para el retail como para la industria proveedora.
Las exigencias del entorno empresarial actual destacan cada vez más el valor de una palabra clave: trazabilidad. “En el contexto moderno, la trazabilidad eficiente ha dejado de ser un simple requisito de cumplimiento normativo o de seguridad para transformarse en una ventaja competitiva estratégica”, explica Tomás Sainato, ejecutivo del Área de Trazabilidad de GS1 Argentina.
En GS1 definen a la trazabilidad como “la capacidad de rastrear el movimiento de un determinado ítem o servicio a través de las diferentes fases de la cadena de suministro, siguiendo la historia, aplicación o localización de lo que se está examinando”.
Su importancia radica en una serie de beneficios que impactan la gestión integral de la organización. Uno de ellos es que provee datos precisos en tiempo real sobre el flujo de mercaderías, lo que permite a las empresas tomar decisiones fundamentadas en su realidad operativa y no en supuestos.
Asimismo, “la visualización detallada de cada etapa de la cadena de valor permite detectar cuellos de botella y reducir desperdicios y mermas, optimizando el manejo de inventarios. Este control granular se traduce directamente en una reducción de costos operativos y una mayor agilidad logística”, añade Sainato.
También ante posibles incidentes de calidad, un sistema robusto de trazabilidad facilita la ejecución de retiros de mercado (recalls) de forma rápida y segmentada. Al identificar con exactitud únicamente los lotes afectados gracias a la trazabilidad, se protege la salud del consumidor, se minimizan las pérdidas económicas por descarte innecesario y se resguarda la reputación de la marca.
(Puede continuar leyendo esta nota en la Edición Digital de Revista Punto de Venta N° 359).












