En el marco de la celebración del Día Internacional del Cabernet Sauvignon, que tuvo lugar en septiembre, la vitivinicultura argentina volvió a poner en primer plano al considerado “rey de las tintas”. Si bien el Malbec ha sido la gran llave que abrió las puertas del mundo al vino nacional en las últimas tres décadas, variedades históricas como el Cabernet Sauvignon demuestran que la Argentina posee un terroir versátil, profundo y capaz de alcanzar la cima mundial.
En este escenario de consagración internacional, Bodega Trapiche, reconocida por cuarto año consecutivo como la bodega argentina más premiada del mundo, celebra un momento excepcional respaldado por recientes galardones internacionales en certámenes de máxima exigencia, ratificando el prestigio de sus etiquetas en los principales mercados globales.
Sergio Casé, Gerente de Enología de Trapiche, destaca el rigor técnico y la minuciosa dedicación que demanda la variedad para alcanzar la excelencia: “Si bien no fue una cosecha extremadamente fría o larga, supimos combinar cuestiones de suelo, drenaje, temperaturas y manejo del viñedo”, comenta. “El Cabernet requiere muchísimo trabajo”.
Para reflejar la diversidad de terruños que explora la bodega, Trapiche destaca un portfolio de cinco exponentes que reafirman la elegancia y la relación precio-calidad en el mercado. Se trata de: Trapiche Medalla Cabernet Sauvignon 2024; Trapiche Terroir Series Finca Laborde Cabernet Sauvignon 2024; Fond de Cave Gran Cabernet Sauvignon; Trapiche Perfiles Cabernet Sauvignon y Trapiche Expedición Sur Cabernet Sauvignon.













