La canasta de consumo masivo se retrajo 5,8% durante agosto-septiembre frente al mismo bimestre de 2025. Las bebidas fueron la categoría más golpeada por esta caída de las ventas.
El consumo masivo volvió a deteriorarse en septiembre. Según el último informe de NielsenIQ, las ventas en volumen registraron una caída interanual de 5,8% durante el bimestre agosto-septiembre, profundizando una tendencia negativa que ya se venía insinuando durante los meses previos.
El dato adquiere especial relevancia porque el año había comenzado con resultados más moderados. Luego de variaciones cercanas a la estabilidad durante el primer trimestre, el consumo general empezó a retroceder desde abril. La caída fue de 0,8% en abril-mayo, de 0,4% en mayo-junio, de 0,7% en junio-julio y de 1,6% en el bimestre julio-agosto. El último registro muestra, por lo tanto, una aceleración notoria de la contracción. El escenario combina una menor compra de unidades con precios que continúan subiendo.
La facturación de la canasta creció 27,5% interanual en agosto-septiembre, mientras que el precio promedio ponderado aumentó en igual proporción. En otras palabras, el incremento nominal de las ventas no respondió a una expansión del consumo, sino a la recomposición de precios.
Bebidas fue la familia que explicó la parte más significativa del deterioro. Su volumen cayó 9,8% frente al mismo período del año anterior. La baja alcanzó tanto a las bebidas sin alcohol, que retrocedieron 10,2%, como a las alcohólicas, con una disminución de 8,7%.
Dentro de este universo, NielsenIQ identifica entre las categorías de peor desempeño a las bebidas gaseosas, los jugos concentrados, los polvos para preparar jugos y el whisky. También aparecen afectadas las aguas minerales saborizadas y algunas variedades de cervezas. En contraste, los amargos y gasificados, la yerba, las bebidas energizantes, las aguas minerales puras y los tés mostraron un comportamiento relativamente mejor, aun dentro de una categoría claramente contractiva.
Los alimentos exhibieron una caída más acotada, aunque igualmente significativa: 3,2%. El retroceso se distribuyó entre alimentos básicos, con una baja de 3,5%; alimentos no básicos, con 4,3%; y golosinas, que disminuyeron 1%.













