La cooperativa cordobesa proyecta nuevas aperturas en Córdoba y La Rioja, impulsa el modelo de franquicias y fortalece su vínculo directo con la industria y los productores locales.
El supermercadismo del interior atraviesa una etapa de fuerte revisión estratégica. La retracción del consumo, la búsqueda de precios convenientes y el crecimiento de las segundas y terceras marcas modificaron las decisiones de compra y obligaron a las empresas a trabajar con mayor precisión sobre los márgenes, el surtido y las acciones comerciales.
En ese contexto, Almacor transita una etapa de expansión y transformación, asumiendo el desafío de ampliar su presencia sin perder la identidad regional. La estrategia se apoya en una combinación de escala, conocimiento territorial y relación directa con los proveedores.
Para Daniel Floridia, Gerente General de Almacor, ese vínculo constituye uno de los principales diferenciales de la compañía. “Priorizamos el vínculo directo con la industria y, especialmente, con los productores regionales”, sostiene.
El primer semestre estuvo marcado por una importante retracción del consumo, que llevó a la cooperativa a reforzar sus acciones comerciales y a resignar margen en determinadas oportunidades para sostener la competitividad de la propuesta. En paralelo, la empresa concentró sus esfuerzos en las categorías que demostraron mayor capacidad de resistencia frente al cambio en los hábitos de compra.
“Observamos una mayor frecuencia de compra, acompañada por una leve caída en el ticket promedio”, explica el entrevistado. La elección de marcas alternativas responde a la búsqueda de una relación más conveniente entre precio y calidad, una tendencia que se profundizó a partir de la pérdida de poder adquisitivo y de la necesidad de administrar con mayor cuidado el presupuesto familiar.
(Puede continuar leyendo esta nota en la Edición Digital de Revista Punto de Venta N° 367).













