La evolución de la población modifica hábitos, prioridades y formas de consumir. Conocer cómo cambian los hogares, las edades, los ingresos y los estilos de vida permite redefinir segmentos del mercado con bases más sólidas.
Contar con información actualizada sobre los cambios demográficos resulta indispensable para comprender cómo evolucionan las necesidades, los hábitos y las expectativas de los consumidores. Las transformaciones en la composición de los hogares, la distribución por edades, los movimientos migratorios, los niveles de ingreso y las formas de vida inciden directamente sobre la demanda de productos y servicios.
Para las empresas proveedoras y el comercio minorista, analizar estas variables permite identificar oportunidades, anticipar nuevos comportamientos y diseñar estrategias de marketing, comunicación y comercialización más precisas, eficientes y adaptadas a cada segmento.
Es por eso que la consultora Ipsos lleva a cabo, en forma periódica, su Informe de Generaciones, en el cual monitorea la evolución de todas estas variables a nivel global. Su edición 2026, cuyas conclusiones reproducimos a continuación, aporta varios datos clave, bajo el subtítulo “Continuidad versus ruptura”.
El primer tema a considerar es que el declive demográfico es ahora una certeza matemática, con consecuencias inminentes para gobiernos, sociedades y empresas.
En 19 de las 20 mayores economías del mundo, el número de hijos que una mujer tiene en vida está ahora por debajo del nivel necesario para reemplazar a la población, y está destinado a caer aún más.
(Puede continuar leyendo esta nota en la Edición Digital de Revista Punto de Venta N° 365).












