Como todos los años, el 16 de febrero se celebró el Día Mundial del Syrah, una de las cepas más antiguas del mundo, que tiene un origen que la sitúa, según expertos, cerca de Persia. Fueron los fenicios quienes la llevaron a Marsella, donde con el paso de los siglos fue ganando popularidad hasta llegar a América.

Otros creen que su origen nació en el sureste de Francia, de la mezcla de Mondeuse Blanche y Dureza. Lo cierto es que esta variedad desarrolla muy bien las múltiples características y personalidades de cada terroir.

En Argentina, esta cepa se ha adaptado muy bien, dando excelentes vinos con cualidades diferentes. Según el Informe Anual de Cosecha y Elaboración 2019, dentro del total de uvas tintas aptas para la elaboración, la Syrah ocupa el tercer lugar. En el caso de Bodegas Bianchi, el Syrah es originario de Gualtallary, en el Valle de Uco, a 1.300 metros sobre el nivel del mar. Cuenta con 12 meses en barricas de roble, y 12 meses más en estiba.  Su color rojo intenso presenta matices violáceos.