Tras el éxito de Alvear On Line, la compañía sigue innovando para mejorar la experiencia de compra de sus clientes y sumarse a las tendencias mundiales.

Todo comenzó en la ciudad de Santa Fe, más exactamente en la esquina de Alvear y Río de Janeiro. Allí, Alberto Antoniazzi y su esposa María de los Angeles López, inauguraron un autoservicio, que tuvo como cajero, comprador y responsable principal a su hijo Ricardo. Hoy, cincuenta años después, Alvear Supermercados es una pujante cadena con once sucursales, que lleva en su ADN la filosofía de la evolución constante.

“Los valores que nos marcaron el camino fueron las ganas de emprender, aprender, capacitarnos y perseverar”, dicen en la compañía. Actualmente, se trata de una empresa netamente familiar, constituida por un directorio y diferentes áreas, como Finanzas, Administración, Compras, Marketing, Recursos Humanos, Sistemas y Logística. Cada una tiene su propia gerencia, y muchos integrantes de la tercera generación familiar ocupan lugares clave en las sucursales y en distintos puestos administrativos. “Todas las empresas tienen un origen o impronta familiar; quizás en  nuestro caso la ventaja diferencial fue la unión y el compromiso por trabajar en equipo que asumimos todos los integrantes de la familia”, explican.

Ese factor les permitió atravesar todas las crisis que vivió el país, además de distintas circunstancias adversas de índole local. Todavía queda el recuerdo de una inundación en Santa Fe que devastó a una sucursal y a los depósitos de la empresa. “Pese a todo ello, siempre salimos adelante. Sin dudas, estas situaciones a uno lo fortalecen y lo acostumbran a trabajar en contextos inestables”, dicen.

Actualmente, la compañía cuenta con 500 colaboradores, distribuidos en sucursales, áreas administrativas y el centro de distribución propio. Ocho de los locales están ubicados en la ciudad de Santa Fe, y los cuatro restantes se encuentran en Santo Tomé, Coronda y Recreo.

(Puede continuar leyendo esta nota en la Edición Digital de Revista Punto de Venta N° 304).