En sus orígenes militares, la logística fue concebida para reponer los suministros que requerían los frentes de batalla. No hay que perder de vista ese dato.

La optimización de costos en las diferentes etapas dentro de la cadena de suministros y el valor añadido que en cada una de ellas se genera son herramientas de competitividad para las empresas modernas. En el entorno comercial actual, y dentro del proceso de relación comercial, la entrega-recepción de mercadería es uno de los actos con mayor impacto en la economía y organización de las áreas donde interactúan clientes, proveedores, y operadores logísticos. Este concepto (entrega-recepción) comporta procesos como el transporte, descarga, palletización, entregas a tiempo, calidad en la entrega etcétera, que conllevan la puesta de la mercancía a disposición del cliente, en la cantidad, lugar, momento y condiciones técnicas acordadas.

Antes de proseguir, cabe recordar que en las ciencias militares, se denomina logística al conjunto de operaciones desarrolladas en apoyo de las unidades de combate. La logística comprende la consecución, el mantenimiento y el transporte de personal militar, suministros y equipo. La complejidad de la guerra moderna necesita un vasto apoyo logístico; en una división de combate, uno de cada cuatro hombres desarrolla ese tipo de funciones. Estas incluyen el movimiento de fuerzas militares y su concertación en relación con la alimentación, el alojamiento y los suministros sanitarios. El apoyo logístico a las tropas de combate procede de unidades de suministros, comunicaciones y transporte. Un tipo de barcos de suministros proporciona un apoyo similar en la mar a los barcos de combate.

Hoy en día todos tenemos asumido el concepto de cadena de suministros, relacionándolo con el flujo de materiales y con las operaciones necesarias para que un producto pase, de su estado más puro o natural, a las manos del consumidor que va a ser su usuario final.   

  Pero, ¿qué etapas de la cadena presentan una situación más débil en la relación costo-valor añadido? ¿Es correcto analizar independientemente cada una de las etapas de la cadena o es más correcto, desde un punto de vista metodológico, revisar la cadena desde un punto de vista global? La respuesta a estas preguntas no es evidente y lleva a que muchas empresas se estén replanteando todos sus procesos de negocio desde cero, intentando eliminar los paradigmas que las vinculan al pasado y realizando “reingeniería total” de los mismos. La logística de distribución representa una de las áreas con mayores posibilidades de reducción de costos, por lo cual conviene prestarle bastante atención.

(Puede continuar leyendo esta nota en la Edición Digital de Revista Punto de Venta N° 302).