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Los pilares de la innovación

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Una mirada desde afuera puede resultar positiva para evaluar el desempeño de los equipos de trabajo y de los distintos procesos organizativos vinculados con la calidad.

Cuando una persona nueva se integra a un grupo, introduce espontáneamente la denominada «visión del marciano». Es decir, la óptica de aquella persona ajena, que observa todo desde un punto de vista distinto, no «contaminado». El problema es que pocas veces se incorporan personas nuevas a grupos de trabajo consolidados, por lo cual conviene poner en marcha ese mismo mecanismo por cuenta propia. Es decir, generando situaciones en las cuales los participantes puedan tomar distancia y ver las cosas de otra forma. A partir de allí, podrán aportar ideas innovadoras.
A continuación se revisarán las propuestas de algunos autores relativamente recientes en torno a la gerencia creativa. El primer autor bajo estudio es Edward de Bono (médico y psicólogo educado en Oxford) quien ha acuñado el término pensamiento lateral para sintetizar el nudo central de la gerencia creativa. El pensamiento lateral se define como la solución de problemas mediante métodos heterodoxos e ilógicos.
Y su propósito es la generación de ideas nuevas y el abandono de las ideas viejas (De Bono, 1971). Para el pensamiento lateral, la creatividad será uno de los elementos fundamentales, que lleva implícito el rompimiento de los patrones establecidos, y el pensar y observar los problemas de manera distinta.
Por ejemplo, en el libro Six Thinking Hats, De Bono propone un sistema de análisis que busca salir del argumento tradicional y la confrontación de ideas como medio para explorar un determinado problema. En este sistema se asocian los colores de los sombreros con funciones mentales específicas: el blanco para la información, el rojo para los sentimientos y la intuición, el negro para la prevención o lo negativo, el amarillo para los beneficios o lo positivo del problema, el verde para el pensamiento creativo y el azul para la organización del pensamiento (De Bono, 1985).
De Bono en una de sus obras más recientes, Six Action Shoes, emplea nuevamente la analogía de los colores pero ahora orientando el contenido hacia las acciones. Así, él propone los zapatos azul marino para el manejo de cuestiones rutinarias, los «tenis» de color gris para obtener información, los zapatos de color marrón para el empleo del pragmatismo, la simplicidad y la efectividad, las botas naranjas para el peligro, las emergencias y las crisis, las pantuflas rosas para las acciones relacionadas con la atención humana y la compasión, y las botas color púrpura para la autoridad o el desempeño de un papel oficial.

(Puede continuar leyendo esta nota en la edición impresa de Revista Punto de Venta N° 279).