Inicio Notas de Tapa La carga tributaria y su impacto en el consumo

La carga tributaria y su impacto en el consumo

Compartir

Un reciente estudio del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF) analiza la forma en que la presión impositiva repercute en el precio final de los productos a partir del Consenso Fiscal puesto en marcha en el año 2017.

El marco de las 37° Jornadas del Supermercadismo Argentino, organizadas por la Cámara Argentina de Supermercados (CAS) y la Federación Argentina de Supermercados y Autoservicios (FASA), fue ideal para debatir distintas cuestiones clave vinculadas con el sector. Una de ellas tuvo que ver con la presión impositiva a la que están sometidos los supermercados en todo el país, y su impacto sobre el precio final de los productos. El Dr. Nadin Argañaraz, Presidente del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF) presentó un estudio especial sobre el tema, donde se analizó la repercusión del impuesto a los Ingresos Brutos, y de la competencia desleal que se genera como consecuencia de la evasión impositiva. Ante todo, cabe hacer tres aclaraciones:

–Se analizan las leyes impositivas provinciales del año 2019, considerando que hasta agosto de este año, Chubut y Santa Cruz no sancionaron ninguna ley (por lo que se considera la vigente al 2018).

–No se toma en cuenta ningún régimen de promoción o incentivos particulares.

–Las alícuotas efectivas obtenidas son el resultado de los principales elementos que conforman el costo impositivo sobre la actividad: alícuotas generales y/o específicas, exenciones, descuentos y sobretasas o incrementos, entre otros aspectos que inciden en la verdadera carga tributaria que recae sobre el sector.

A continuación, se comentan los principales puntos del estudio presentado.

«La carga tributaria en general, en la Argentina, es alta. Esto no es ninguna novedad», señaló Argañaraz.» Cuando un consumidor va a un supermercado a comprar harina de trigo, que tiene un IVA de 10,5% final, de cada 100 pesos que paga, 36,9 corresponden a impuestos nacionales, provinciales y municipales».

¿Qué pasa con el aceite vegetal, que tiene un IVA del 21%? En este caso, el 42,3% de lo que paga el consumidor corresponde a impuestos. La carga es más significativa. En lo que hace al agua saborizada, aquí se suman los impuestos internos, que gravan específicamente a estos consumos. Cuando se compra una botella de este tipo de agua, de 100 pesos que se pagan, 47,4% corresponden a impuestos.

Aquí, los impuestos internos que se sumaron tienen una incidencia de  2,1% en el precio final. Y si se toman las gaseosas, que también tienen impuestos internos (pero más altos que los de las bebidas saborizadas), en este caso el 48,8% de lo que se paga corresponde a impuestos.

 

(Puede continuar leyendo esta nota en la edición impresa de Revista Punto de Venta N° 285).