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Consumo: evolución y perspectivas

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Las ventas de consumo masivo cayeron 1,5% en unidades durante el 2018. Se espera una caída del PBI de 1,7% y un incremento de la brecha entre la suba de precios y la inflación.

Durante los primeros meses de 2018, el desempeño general de la economía no resultó tan negativo, e incluso arrojó cierto optimismo. La variación de los salarios igualaba a la inflación, lo que redundaba en un nivel sostenido de consumo. Sin embargo, a partir de junio la capacidad de compra del salario tuvo una fuerte caída. Algunos factores que influyeron en eso fueron las subas de precios y el incremento de las tarifas de los servicios públicos. Eso se agravó con la suba del dólar. A partir de allí, se generó una espiral negativa, con los resultados que ya todos conocemos.
Según datos de la consultora Scentia que miden el total del canal self-service (cadenas más comercios independientes), el 2018 cerró con una caída de 1,5% en las ventas en unidades del consumo masivo. Se trata del tercer año consecutivo de baja. Pero el dato que más preocupación genera es que en diciembre de 2018, la caída versus el mismo mes del año anterior fue de 4,3%. Y en noviembre, había sido de casi 6%.
Esta disminución del consumo se produjo en todos los niveles sociales. Si bien como era de prever las franjas más altas de la pirámide pudieron tener cierta estabilidad, de la clase media hacia abajo el impacto se sintió con fuerza en todos los sectores.
Canales
A la hora de analizar la merma de consumo por canales, los autoservicios independientes (con una caída de 3,1% interanual) se vieron más perjudicados que las cadenas (cuyas ventas disminuyeron 0,2%, considerando el promedio nacional). Y el canal más afectado fue el tradicional.
«A partir del cuarto o quinto mes del 2018, las cadenas comenzaron a tener un mejor desempeño que los autoservicios», explica Osvaldo del Río, Director de Scentia. «Esto se relaciona con que las cadenas tuvieron mayor espalda a la hora de trasladar los aumentos de precios a los consumidores. La transición fue más gradual. En cambio, los negocios de barrio tuvieron que aplicar los incrementos de inmediato».

(Puede continuar leyendo esta nota en la edición impresa de Revista Punto de Venta N° 278).